Por:
Rector del Centro Escolar Zamá

En mayo celebramos dos fechas importantes, celebramos dos figuras sin las cuales no sería posible la consolidación de ninguna sociedad humana, y, me refiero precisamente a “las madres” y “los maestros”. A quienes les envío un felicitación y este breve mensaje en conmemoración de tan importantes fechas.

Nuestra sociedad vive una profunda crisis; por decisión propia hemos cambiado una sólida plataforma de valores que por mucho tiempo sirvió de referente en la moderación de conductas y estilos de vida, por otra plataforma: un tanto relativizada; hemos pasado de una tolerancia y de una libertad virtuosas a una tolerancia viciosa y un libertinaje que se escuda en una
cortina de humo de libertad.

Podemos culpar a otras instancias, podemos señalarnos como víctimas de las circunstancias, sin embargo, difícilmente
podemos evadir la responsabilidad que hemos tenido en ello y hoy nos ésta alcanzando, es lamentable saber que muchos niños se integran a las filas del crimen, porque están educados: en la comodidad, en una vida sin límites, en la cultura del mínimo esfuerzo, donde lo único valioso es el dinero y el poder que lleva implícito. Lo cual es contradictorio con lo que realmente vale para el ser humano que es precisamente alcanzar estándares de excelencia en lo que es por naturaleza, un ser humano; ese “querer ser” que lo haga cada día mejor ser humano. Así que toda acción o conducta deshumanizadora va en contra de ese auténtico “querer ser” que fundamenta lo valioso, es decir, los valores.

Hoy más que nunca, México necesita de muchas mamas, como las que nos da mucho gusto festejar este día y en las cuales la sociedad ha depositado la gran responsabilidad de formar ciudadanos de excelencia, creo que son muchas más estas mamas que merecen todo nuestro reconocimiento y admiración por su incansable entrega con sus hijos, en muchas ocasiones aún con la falta de apoyo del padre (que aquí podríamos abrir un gran paréntesis para señalar la responsabilidad compartida que debería existir en el hogar con referencia al ámbito educativo). No obstante y con tristeza pienso que algunas mamas mexicanas han dejado a la deriva a esas personas (sus hijos) que hoy se integran al crimen con total falta de reflexión, haciendo un mal uso de su libertad, que sin ningún límite causan un daño desgarrador a muchas personas y
familias, y directa y/o indirectamente a toda la sociedad en su conjunto, y, peor aun cuando lo hacen con plena conciencia del mal que causan.

Nos dice Luis Loayza como prologuista de un libro de Thomas de Quincey:

“…se empieza por un asesinato, se sigue por el robo y se acaba bebiendo excesivamente y faltando a la buena educación…“

Quiero hacer notar que el prólogo está dedicado a un libro profundamente irónico por lo que esta frase también lo es, y, de esta manera nos invita a reflexionar de donde provienen nuestros problemas.

Necesitamos más mamas que eduquen en “buena educación”, que eduquen en “excelencia”, seres humanos libres, responsables del ejercicio de su libertad, con límites, sin violencia, tolerantes, disciplinados, fuera de esa cultura tan dañina del mínimo esfuerzo; las cosas valiosas cuestan y hay que esforzarse por alcanzarlas. Necesitamos más papas que acompañen a esas mamas en el esfuerzo educativo desde casa.

La educación es sin duda la vía para resolver los problemas sociales que vivimos, cuando me refiero a educación lo hago en los
términos más potentes y transformadores que nos pueda inspirar esta palabra, no en simples normas de convivencia social o en la transmisión de información dentro de las aulas. El proceso educativo debe cultivar lo mejor de cada uno y cambiar radicalmente la vida, la forma de pensar y actuar para bien de los individuos y en su conjunto de la sociedad.

Efectivamente los maestros son en última instancia quienes tienen la gran responsabilidad y oportunidad de trascender asumiendo este compromiso moral e histórico, proponiendo ideas, cambiando paradigmas, dando lo mejor de sí, a favor del tesoro más valioso que puede tener cualquier país, sus niños.

Maestros: Felicidades por elegir una profesión con tanto valor y tanta responsabilidad.

Hoy hablamos de problemas sociales pero afortunadamente son minoría quien los provoca y es mayoría quien está resistiendo y educando buenos hijos; felicitamos a estas mamás que son nuestra esperanza de recomponer los tejidos sociales desde la sociedad en su mínima y máxima expresión, la familia. Les deseamos mucho éxito en esta labor extra que los tiempos exigen y pedimos bendiciones para que tengan la fortaleza que se requiere.

¡Muchas felicidades mamas! ¡Muchas felicidades maestros!