Hoy festejamos el amor en su máxima expresión, en nuestra calidad terrenal no existe un amor más grande que el de una madre a sus hijos. No me equivoque al decirlo, lo hice deliberadamente, tal pareciera que el día de las madres es la celebración del amor de los hijos hacia la madre, y aunque este último suele ser también muy grande, no hay comparación. En realidad el festejo es por el amor que ustedes las mamas nos tienen a los hijos. No es un porque te quiero mamá te festejo, en realidad es un, porque no hay amor más grande que el tuyo mamá hago un intento por que tu sepas que así lo creo.

 

Desde mi posición de papá les puedo decir que considero imposible amar más una vez que se tiene un hijo; pues el amor de la mamá supera con mucho este sentimiento, mismo que no puedo describir porque para ello hay que vivirlo y solo ustedes fueron bendecidas con esa posibilidad. Como todo en la vida, esto, también tiene un precio y el amor por momentos duele con la misma intensidad; así que las madres son también las que más sufren en la misma proporción en la que aman a sus hijos.

 

La misma educación de los hijos puede ser dolorosa, cuando los reprendemos, cuando les fijamos límites, cuando somos firmes en una decisión, cuando les exigimos; por momentos pareciera que eso les causa un daño, nos sentimos culpables y nos volvemos permisibles por el “amor” que les tenemos. Y he colocado aquí la palabra “amor” entre comillas, porque ello resulta en todo lo contrario y al final el resultado de no educar puede ser mucho más doloroso. Sus hijos son privilegiados, tienen mamas que se preocupan por brindarles esa educación que solo llega por la vía de la “lecha materna”, esa educación que al final hace la diferencia. Lamentablemente a pesar de este gran amor materno hay en las calles de México varios millones de jóvenes marcados, no sólo por la pobreza, sino por la falta de educación, entendida: como una falta de valores, como una falta de límites inculcados mediante el amor de una madre, no solo por la educación con la que aprenden a obtener la raíz cuadrada.

 

El discurso mediático nos dice: los jóvenes que cometen delitos, lo hacen por la falta de oportunidades. Desde luego que es un problema complejo, pero pienso, que en muchos casos, más allá de la falta de oportunidades, esta la falta de una madre, y esto no necesariamente implica la falta, físicamente de una madre, sino la falta moral de una madre.

 

No tengo ninguna duda, soy un convencido de que: mejores escuelas, mejores maestros, mejores programas académicos, mejores condiciones, hacen mejores seres humanos; sino fuera así no sé que estaría haciendo aquí, pero también sé que los resultados son mejores cuando la sociedad completa participa en el proceso; y lo es mucho mejor cuando se hace precisamente a través del amor de las madres y la corresponsabilidad de los padres. Esto hace diferencia, esto pone a países enteros en los primeros lugares de educación porque se genera un círculo virtuoso, que parte desde casa y que genera mejores condiciones para la labor educativa de las escuelas.

 

Los tiempos son difíciles, no dejemos en manos de nadie la educación de quien más amamos; la educación no es un discurso abstracto como el que a veces sentimos en los medios, la educación es concreta y se “vivencia” permanentemente, pero solo penetra a la profundidad deseada cuando ocurre por la vía de la familia y principalmente de las madres.

 

¿Se dan cuenta de la importancia qué tiene una madre para una sociedad? ¿Para un país? Gracias por todo lo que hacen, gracias por ser simplemente madres. No dejen de serlo, no se conviertan en amigas, no se conviertan hermanas mayores, sigan amando a sus hijos con todo su corazón pero sean en la misma medida muy exigentes con ellos. Y sigan siendo mamas, que es lo que los niños necesitan.