Maestros del Centro Escolar Zamá:

 

“La educación consiste en que el hombre llegue a ser más hombre, que pueda ser más y no sólo que pueda tener más, y que, en consecuencia, a través de todo lo que tiene, todo lo que posee, sepa ser más plenamente hombre”.         Juan Pablo II (Discurso a la UNESCO, 1980, n.11)

 

Les envío una felicitación por el Día del Maestro, creo que es un día para reafirmar la vocación que se requiere en esta hermosa tarea.

 

Los tiempos son de retos y resulta importante reflexionar si efectivamente estamos en un momento de coyuntura en el tema educativo; si es así me parece formidable que sea nuestra generación de maestros quienes marquen un parte-aguas en la historia de la educación en México.

 

Los retos nos plantean posibilidades; hoy tenemos en puerta una Reforma Educativa, existe una sensación en el ambiente de que cada día se involucran más personas, más organizaciones, buscando cambios para mejorar la educación en México; yo no dudaría que todo esto acelere transformaciones que definitivamente son bienvenidas y que quien las aproveche tendrá espacios de crecimiento. Pero nada tendrá un impacto significativo sin los maestros, que son una figura central en la escuela, y cuya figura es necesario reivindicar y revalorizar, nadie lo hará por nosotros, cada uno tiene en sus manos ser cada día mejor como seres humanos, reflexionemos sobre los que somos, sobre nuestras fortalezas y debilidades, trabajemos en ellas. Seamos parte activa de esos cambios, cada quien desde si mismo puede contribuir a tener un mejor sistema educativo.

 

Lo único constante es el cambio, ya lo decía Heráclito hace aproximadamente 2,500 años; los cambios, las diferencias, provocan progreso, nos obligan a pensar, nos hacen conscientes de que existen esas diferencias de que existen los cambios, nos hacen conscientes de nuestra relación con los demás y nos obligan a superar las diferencias y también a adaptarnos a los cambios. ¡Que bueno que hay cambios y que hay diferencias!

 

He iniciado con una cita que me parece profundamente filosófica que nos invita a reflexionar; al respecto incluyo aquí algunos párrafos que tome de mi mensaje el día de las madres y que valen para todos los educadores.

 

¿En que radica la importancia de la labor docente? Precisamente en su trascendencia: la  formación de los seres humanos.

 

La formación designa “… el modo específicamente humano de dar forma a las disposiciones y capacidades naturales del hombre” (Gadamer Hans-Georg, Formación en Verdad y Método I, 8ª Ed. Sigueme, Salamanca, 199. Pág. 39). La formación se vincula estrechamente con el concepto de cultura, pero se refiere “…a algo más elevado y más interior, al modo de percibir que procede del conocimiento y del sentimiento de toda la vida espiritual y ética y se derrama armoniosamente sobre la sensibilidad y el carácter”. (W. Von Humboldt en Gadamer Hans-Georg, Formación en Verdad y Método I, 8ª Ed. Sígueme, Salamanca, 199. Pág. 39). Esto es, la formación no es sólo cultura, no se refiere solo al desarrollo de capacidades y talentos, la formación involucra lo más profundo del ser humano, implica toda la ética y la vida espiritual del hombre, e impacta sobre la sensibilidad y el carácter de los hombres.

 

Cuando hablamos de formación estamos llegando a rincones interiores a los que la “simple cultura” no llega; de la formación de los seres humanos dependerá posteriormente su visión del mundo y de sí mismos. La cita de Juan Pablo II se refiere a esa educación, nos dice: consiste en que el hombre llegue a ser más hombre, esto es, centra la atención en la persona humana; que pueda ser más, como ser humano. Tener más muchas veces se confunde con el éxito y con la felicidad, cuando lo verdaderamente valioso, es decir, lo que podemos valorar más, son precisamente los deseos de excelencia del ser humano, esto es, el esfuerzo formativo que lleva al ser, a ser más; es allí donde se funda toda moralidad, justamente en el valor central de la persona humana. Respecto al tener, nos dice Juan Pablo II: a través de todo lo que el hombre tiene, todo lo que posee, sepa ser más plenamente hombre. Esto es, los bienes materiales son medios para ser más plenamente, el problema ocurre cuando dejan de ser medios y se transforman en fines. Cuando lo valioso es lo inmediato, cuando lo valioso es tener, cuando el fin de lo que hacemos es poseer; cuando ello ocurre caemos en la cultura del mínimo esfuerzo y aplicamos una formula mercantil para ello: tener más con menos esfuerzo.

 

Maestros los invito a ser más y con ello a revalorar nuestra propia vida a través del esfuerzo y en consecuencia nuestra vocación. Al respecto nos dice Eduardo Nicol en su reflexión “El precio de la vida”: todo tiene un costo, y más de lo que imaginamos, somos nosotros mismos el pago de lo que conseguimos. Consumimos nuestra propia vida sin apreciar el valor del esfuerzo, sino sólo el de la finalidad que nos dirige. Buscamos esto y lo otro: la riqueza, los honores, el poder, el respeto de los demás y la posición social. Es dudoso pues, que nuestra vida pueda tener un alto precio, si sólo lo hacemos depender del valor de las cosas. Si ponemos la intención vital en los fines, entonces es manifiesto que la consumimos en vano, pues todos son relativos y efímeros. No obstante, aunque las cosas no tuvieran valor propio, lo tienen derivado de la fuerza de amor que empleamos para conseguirlas. Y como el precio de una vida sólo depende de esta fuerza de amor, es la fuerza o el esfuerzo lo que vale por sí mismo. El esfuerzo mismo tiene siempre su valor: vale, ni más ni menos, lo que vale nuestra vida.

 

Pienso que en ninguna otra vocación el esfuerzo resulta tan trascendente, su esfuerzo es el precio que cada uno le da a su propia vida, la vida se vive en el esfuerzo, no en el resultado o el fin (que normalmente son cosas efímeras); y en el caso de los maestros, su vida lo vale, la fuerza de amor (esfuerzo) que puedan entregar en ello tiene un gran poder: influir en las nuevas generaciones; es decir, generaciones completas de personas pueden ser diferentes gracias a un maestro, dense la oportunidad de sentirse afortunados, de sentirse importantes, de sentir como pueden transformar personas, como pueden transformar sociedades, como pueden moldear el futuro con sus convicciones, con su compromiso, con su congruencia, con su trabajo.

 

Me siento muy orgullos de ser parte de un equipo de maestros buscando hacer la diferencia, espero que ustedes de sientan igual.

 

 

¡Muchas felicidades¡

15 de mayo de 2013